Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Ilusiones desvanecidas", por Estrella

 Ilusiones desvanecidas 

por Estrella 

NADA EN ESA FRÍA MAÑANA DE JUNIO LE HABÍA HECHO SOSPECHAR QUE NO SERÍA UN DÍA COMÚN, TAN IGUAL A OTROS. Y SIN EMBARGO, APENAS SALIÓ A LA CALLE TUVO LA INCÓMODA SENSACIÓN DE QUE ALGO ANDABA TERRIBLEMENTE MAL. 

Se detiene al ver que el semáforo cambia de color, deja de hundirse en sus pensamientos y empieza a centrarse más en el presente. Adelante suyo se ve un hombre adulto con demasiadas bolsas en la mano. El señor iba con pasos muy rápidos y su expresión en el rostro indicaba que no se encontraba en buen estado. Como estaba yendo muy rápido,  sin darse cuenta el señor tropieza haciendo que algunas bolsas revelen su contenido.  Había muchos juguetes, como los juegos de cocina, autos chiquitos y diversas letras en forma de dado.  Al ver esto, Wendy ayuda al hombre que se encontraba en el piso extendiéndole su mano y guardando los juguetes apresurada antes que el semáforo cambie de color.

 -¿Se encuentra bien, señor? -  pregunta  Wendy inocentemente.

- Sí, señorita. Gracias por preguntar. Estoy muy apurado.

 -¿Necesita que le ayude a llevar estas bolsas?

- No, no se moleste… -  el señor hace un silencio breve para saber el nombre de la chica.

 -Wendy, mi nombre es Wendy, y no es ninguna molestia para mí ayudarlo, al contrario.

-Si tanto insiste, aceptaré su ayuda.

 Wendy sostiene la mitad de las bolsas que el señor tenía y mientras se dirigen al destino desconocido, solo seguía el señor y le pregunta:

- ¿A dónde nos dirigimos señor?

- Ah, lo siento por no comentarlo. Vamos al cementerio.

 -Yo… lo siento mucho, señor…

 -No te preocupes, yaa pasó tiempo- dice el Señor agachando la cabeza y derramando muchas gotas de agua que salían de sus ojos azules. - ¡No tenía que dejarlo solos! Esos niños tenían una vida por delante.

- Señor, sé que no fue su intención esa. ¿Puede comentarme bien lo que sucedió?

-Tenía  unos nietos, los consideraba de ese modo, es difícil conseguir un empleo a los 70 y mantener a unos niños.  Un día me llamaron para hacerme una entrevista y salí lo más antes posible.  Los niños estaban descansando, no quise de molestarlos.  Hice comida, se los dejé en la mesa, y no me di cuenta que dejé el fuego encendido. No sé cómo se expandió, pero justo cuando me encontraba en otro lugar, recibí una llamada en la que me informaron que los niños fallecieron. Sentí como mi corazón se rompía de golpe, yo estaba completamente dispuesto a cuidar de ellos y hacerlos felices, pero sucede esto…  Todos los planes que tenía fueron como una bomba; crecía crecía hasta que al final SOLO UN DESTELLO Y DESPUÉS NADA.  


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