Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Perdóname", por Cataleya

  “Perdóname” 

por Cataleya


28 de febrero de 1230

Querida Aisha:

No sé si aún sigas teniendo ese nombre o si eres como te recuerdo ahora. Antes que nada, quiero que sepas que eres lo único que más he amado en toda mi vida, si te soy honesto, más que a mi propia familia, pero ya tengo que dejarte ir, sólo te suplico que me perdones porque si no, nunca podré descansar en paz. Te explicaré por qué lo hice así tú vivirás en tranquilidad estés donde estés, porque sé que algún día leerás esto. 

Amada mía ¿recuerdas que mi padre era el monarca? Él no consentía nuestra relación, e intentó separarnos muchas veces; no le agradaba el hecho de que el hijo de un rey estuviera perdidamente enamorado de una campesina. Me enamoré de ti desde el primer momento en que chocamos, cuando fui a la aldea a hacer inspecciones. Ese mismo día conocí a mi alma gemela, la única mujer con la que querría estar. Cuando aceptaste comprometerte conmigo después de haberle pedido tu mano a tu padre fui por un momento el hombre mas feliz del mundo, pero cuando mi padre se enteró de lo nuestro se opuso desde el primer segundo y desde ese punto ha intentado hacer que te olvide. Tú no lo sabías, pero él me amenazaba continuamente con desheredarme y echarme del reino. Yo hice caso omiso, porque tú eras lo único que me importaba en la vida, tu eras lo único que me hacía feliz, podría haber enfrentado a mil hombres solo por ti, aunque eso significara que me mataran, no me habría importado. 

Después de mucho tiempo juntos, le dije que me quería casar contigo, que no estaría con nadie más que no fueras tu. Pareció aceptarlo y yo me puse increíblemente feliz por eso, pero fue un error que nunca me perdonaré, porque bajé la guardia: fui realmente ingenuo. Creí que podríamos formar una familia, pero a los pocos días me enteré que tu estabas desaparecida cuando no fuiste al arroyo en donde nos encontrábamos siempre. Fui allí por días a esperarte, pero nunca apareciste. Mandé a guardias a buscarte por todo el reino, pero no hubo ningún tipo de respuesta. Mi padre me consolaba por tu desaparición y creí que él no tenía nada que ver con ello o al menos no quería creer que él fuera capaz de hacerlo. Visitaba constantemente a tu familia para ver si tenia noticias tuyas o algo, pero nada. 

Pasaron meses y no había ningún resultado.Estaba apunto de perder las esperanzas yte estaban por dar por muerta, pero un día vi a unas de las sirvientas yendo al calabozo. Era raro, porque ellas no tenían permitido acercarse hasta ahí. La seguí a lo lejos y cuando vi que se acercaba a la parte más profunda de las catacumbas escuché unos gritos. 

Pude reconocer que eran tus gritos; quedé en shock por un segundo al oírlos, pero reaccioné. Cuando la sirvienta abría la puerta de madera astillada no me quede parado, fui corriendo tras ella, quería ahorcar a la maldita sirvienta, ella sabía donde estabas tu y no me dijo nada, permitió que sufriera por ti, merecería la muerte, la sobresalté y agarré su cuello con mis manos, apretando cada vez más fuerte. Intentó defenderse rasgando mis manos, tratando de que aflojara el agarre para que pudiera respirar. Pudo articular una palabra, pero no logre oírla ya que se desmayó -o eso quería creer-, en realidad ella murió por la falta de aire, la verdad no me importaba así que la deje ahí tirada. 

Fui hacia ti, te cargué y te saqué de ahí, pero noté que tenías miedo, te llevé a mi habitación sin que nadie me viera, una vez que aseguré la puerta con pestillo te pregunté directamente si mi padre fue el que te había secuestrado y tu dijiste que no. Eso me hizo dudar: si no fue él, entonces ¿quién? Te pregunté quién fue y tu me dijiste que había sido un hombre que se hacía llamar Mabuz; no se me hacía conocido así que te pedí que me lo describieras; dijiste: “Tiene el cabello castaño y ojos grandes de color gris”. No lo lograba comprender… tiene mi mismo pelo y mis mismos ojos, te pedí más características y me dijiste que tenía la piel blanca y era un príncipe. Tus ojos mostraban un miedo profundO; Yo estaba muy confundido. Ibas a decir algo más, pero no te dejé, ya que yo fui más rápido: saqué mi cuchillo para clavarlo en tu garganta.  

Lo siento mi amor, de verdad que no quería hacerte todo eso, pero no tuve elección. Mi padre me obligó, me dijo que si yo no te mataba, él mataría a tu familia y a ti. Yo no podía permitirlo, tu no hubieras podido vivir sabiendo que por la culpa de nuestro amor tu familia moriría, de verdad que no tuve otra opción, no quería dejarte ni hacerte sufrir de tal manera, sé cuánto amabas a tu familia. Mi padre me dijo que los dejaría en paz si yo mismo te quitaba la vida, no pude hacerlo en ese mismo instante, así que te deje ahí por un tiempo pensando que mi padre cambiaria de idea. Pero no te sientas mal, mi vida. Yo me encargué de él luego, lo decapité y puse su cabeza en una pica como trofeo por el daño que nos había hecho. 

Además no es solo por lo que me hizo hacerte, sino que también descubrí que mi madre no murió de causas naturales como me había dicho él. Mi madre era una campesina también, mi padre y ella tuvieron una aventura y se embarazó de mi. Luego de que yo naciera a ella la mandó a matar y bueno, no quiero alargar más ese tema doloroso. Tranquila, me encargué de todo, hice que el pueblo pensara que mi padre te había matado, total él nunca te aceptó y el pueblo lo sabía, él tenía una razón para hacerlo, así que nadie dudó de mí y en cambio me apoyaron por haber tomado venganza. Me encargué de entregarle tu cuerpo a tu familia para que te diera santa sepultura.  Yo ya no puedo con la culpa, así que designé a alguien confiable para que se encargará del reino, ya no quiero vivir sabiendo que maté al amor de mi vida. Tu no tienes la culpa de nada mi amor, quiero que sepas que te amé en esta vida y te amaré hasta en la misma muerte. Te amo, Aisha. No te diré que te cuidare desde el cielo porque de seguro estaré en el mismo infierno, vive tu vida feliz ahora estés donde estés.

Firma: Fred Parker Mabuz


Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Dolores Lavalle de Lavalle" por Anónimo

Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

"Enzo y la estrella fugaz" categoría: Fueguitos