Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Mi vida era normal hasta que te conocí", por Anónimo 1

 “Mi vida era normal hasta que te conocí” 

por Anónimo 1


Como pensaba, todavía sigo en este lugar. Lo que puedo decir ahora es que estoy encerrada en una jaula; pero estoy bien, tranquila, no estoy asustada; tampoco tengo miedo a morir. Oigo a perros ladrando a lo lejos, el problema ahora es que no puedo gritar para pedir ayuda.


 Alguien está bajando al sótano. No puedo llegar a verlo con claridad, ya que no hay mucha luz y solo hay una simple bombilla colgada en el techo. Escucho un suspiro que me da a entender que esa persona ya está cansada y no entiendo por qué, si yo debería estar hasta más cansada y asustada, pero no lo estoy.

 Sí, lo sé, no sabría explicarlo ni sentirlo. ¿Miedo? Lo que nunca sentí en mi infancia al ver a mi padre maltratar a mi hermano por el simple hecho de que los hombres no deberían llorar. Tan solo tenía 9 años cuando empecé a dejar de sentir emociones hacia las otras personas que estaban a mi alrededor.


 Volviendo al presente, oigo de nuevo como se va acercando hacia mí. Es frustrante saber que esa persona está ahí pero no poder verla. Sé que es un hombre por el sonido de sus zapatos tocando el suelo: sus pasos son pesados y precisos. Nunca desde que he estado aquí me ha hablado, solamente me ha entregado una bandeja con poca comida y un poco de agua; o a veces no me da nada, pasando un dia.

 Todavía no sé con exactitud cuánto llevo acá encerrada; la verdad ya no recuerdo nada de allá afuera y tampoco estoy tan interesada en saberlo. Solamente estoy esperando el día que me deje salir por lo menos de esta jaula.


 Ya llevo otro día sin salir de aquí, me pregunto cómo estará la gente que estaba a mi alrededor  antes, aunque debería pensar primero en cómo huir de aquí. Oigo como alguien entra; es el hombre de siempre. Espero que hoy día me diga alguna palabra al menos, me sentiría por lo menos algo acompañada. El señor se va acercando a mí, oigo su respiración cerca mio. Tengo curiosidad de cómo sería su voz así que le pregunto.

 -¿Será que al lado mío hay una ventana? ¿Es pequeña?- le pregunto con una voz medio temblorosa.

 -Y ahora recién tienes el valor de hablarme, pequeña- me dijo con una sonrisa medio apagada. 

 Cuando lo escuché hablar mi cuerpo tembló, pero no de miedo; eso es lo extraño.

 -Lo siento- Estaba temblando y no sé por qué le pedí perdón.


 Escucho cómo se ríe de mi, veo cómo se para debajo de la única lámpara que estaba en el cuarto; lo vi por primera vez desde que estaba encerrada aquí, y lo admito: es muy lindo. Me equivoqué en pensar que era un viejo; en realidad debe tener como unos 37 años. Sí debe tener esa edad, me pasaría solamente por unos 21 años.


 -Yo también te tengo que pedir perdón por mi mala educación; me voy a presentar. Me llamo Leandro y tengo 37 años,querida- me dijo mientras se iba acercando a mi lado.


 No sé qué decirle ahora me quedé estática. Su voz es tan suave mientras lo escucho hablar, estoy loca pensando que me gusta. Es mayor que yo, lo sé; pero es tan lindo que no puedo controlar lo que estoy empezando a sentir, y lo raro es la primera vez que me estoy empezando a sentir así.

 -Y usted pequeña, ¿me dirá su nombre también?- Me dijo con una sonrisa entre medio.

 -Me llamo Sofía- le dije tartamudeando.

 -Lindo nombre, Sofi- me dijo mientras me tocaba delicadamente la cara. 

 


La chica: 16, Sofia 

El hombre:37, Leandro


 

Sí, mi vida era normal hasta que te conocí, me hiciste sentir tantas cosas en solamente un año… 

 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Dolores Lavalle de Lavalle" por Anónimo

Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

"Enzo y la estrella fugaz" categoría: Fueguitos