"Más allá", por Treefal
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“Más allá”
por Treefal
Hoy junto con mi familia nos fuimos a hisopar ya que había síntomas. Me venía bien porque esta semana me toca a mi ir a la escuela para ayudar con los bolsones y repartir comida; pero como la vida me odia voy a tener que ir, ya que nos dio negativo a todos.
Llegué preparada para que ocurra la misma rutina. Nos dividimos en grupos: unos desinfectaban, otros embolsaban y otros cocinaban; íbamos bastante bien.
Hasta que empezaron a sonar las alarmas. No sabía si era por error, robo o fuego; pasaron mil opciones por mi cabeza, pero ninguna estaba ni cerca de la verdad, que era por un problema a nivel nacional. En ningún momento supe si fue por muchos contagios o muertes, pero lo único que entendí fue que por un tiempo no iba a ver a mis padres ni a mi hermana.
Pasaron un par de horas que las sentí como días. El entorno me frustraba y tenía ansiedad por todo: la madre que llora por su hijo, un chico por su hermana, y todas las personas de ahí estábamos igual; hasta que sin darnos cuenta llegó la noche y todos fuimos a dormir.
Me desperté en medio de la madrugada por un ruido; era como un llanto que provenía del baño. Me acerqué y vi a una chica totalmente triste.
-¿Necesitás algo?- dije, en medio de la duda.
-Eh, no; voy a estar bien- dijo tímida, mientras se secaba las lágrimas- Perdón por despertarte.
-Tranquila, no podía dormir y me dio sed- Mentí - ¿Cómo te llamás?
-Sofía. ¿Y vos?
-Camila, un gusto. No recuerdo haberte visto…- esperé una explicación.
-Ah, no; no suelo salir mucho, bah, siempre me asignan la misma tarea.
Y así, sin darnos cuenta, hablamos como si fuéramos las mejores amigas. Mientras caminábamos por la escuela, en un momento vimos una puerta rara. Nos daba curiosidad, así que sin dudarlo la abrimos. Era una habitación totalmente diferente al entorno escolar, era un dormitorio de chica ya que en la pared había luces con el nombre de Sofía y un par de peluches. No era necesario entrar para darse cuenta de que nadie dormía ahí hace mucho, porque estaba todo lleno de polvo. Todo normal, hasta que escucho a alguien correr.
-¿Qué hacés acá? - dijo la directora con asombro y enojo.
-Perdón, estaba acá con…- Paré, ya que me di cuenta de que Sofía ya no estaba- Nada, la puerta estaba abierta.
-Mmm está bien, pero salí, por favor - se acercó para escoltarme.
Ahí vi lo mas raro: tenía una foto de Sofía colgada en un collar.
Me puse a pensar y nada tenía sentido, hasta que la directora intervino pidiéndome disculpas y contándome que esa habitación había sido de su hija, que había muerto por el virus que nos dejó en pandemia. También me dijo que ese era el último lugar donde pasaba su tiempo ya que la directora se tenía que ocupar del cole y que dejó todo igual porque la extrañaba y le dolía aún. Sentí mucha tristeza. La abracé sin contarle nada de lo que pasó y fuimos a descansar.
Al día siguiente se escuchó un grito de terror. Fuimos corriendo a ver qué pasó y vimos a la directora colgada con una soga al cuello. Nadie habló, todos miramos congelados, yo solo reaccioné cuando me dieron un papel que decía: “Gracias por escucharme. Mi mamá no lo hacía por estar ocupada con su trabajo. Sentí que quería más a sus alumnos que a mí, pero ahora va a estar conmigo y cuidarme más allá.”
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