Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Buitres", por Miel

 “Buitres” 

por Miel


Comencé uno de los viajes menos recomendados que existen, de México rumbo a los Estados Unidos. ¿Pero, por qué hacer este viaje tan peligroso? ¿Y por qué de forma ilegal? Todo por mis antecedentes. 

Aunque no maté a nadie, tengo los antecedentes que me asignaron en etapa escolar, fui a varios centros de detención por mi comportamiento. Ahora al cumplir los 22 años y haber perdido tanto tiempo ahí, no pude conseguir un buen trabajo; si me quedo aquí tendré que trabajar como esclavo y el dinero que gane solo me servirá para sobrevivir. Si quiero vivir bien debo irme allá, por el mismo trabajo recibiré mejores beneficios.

 Empecé a buscar quién me llevase hasta la frontera. El camino hasta allá era muy extenso, varios miles de kilómetros, pero no me importaba: cuando esté allá todo habrá válido la pena. Encontré personas que estaban reclutando gente para este viaje, pero ellos pedían que los interesados cumplan con ciertos requisitos, como: ser joven de entre 16 a 27 años y no presentar ni padecer ninguna enfermedad. ¿Desde cuándo estos grupos se preocupaban por la gente?

Nos reunimos todos los pasajeros bien temprano en la madrugada, el camión que nos llevaría era igual al que usan para trasladar las vacas del campo hacia el matadero, pero por supuesto cubierto de lona por todos lados, no se podía ver nada desde el interior. 

Sabía que el viaje sería largo: cinco días y cuatro noches viajando sin parar. Éramos diez varones y cinco mujeres a bordo. En el cuarto día todos estábamos exhaustos, pero había alguien que nos ayudaba y nos daba ánimo a cada uno para aguantar un poco más, incluso compartía el poco alimento que tenía con todos nosotros, ese era Juan Ulises Darío Aguilar Sánchez. Él se había ganado nuestra absoluta confianza. 

 Estábamos en el quinto día, pensando que ya llegaríamos. De repente el camión se detuvo bruscamente, los dos conductores se bajaron y abrieron las puertas. Dijeron de forma violenta que bajáramos, que el viaje no seguiría. Quisimos quejarnos, pero ellos tenían las armas, ellos tenían el poder de liquidarnos a todos en ese mismo instante si quisieran, sin embargo, no lo hicieron. Juan intentó acercarse a los dos mafiosos, pero se le rieron en la cara y le dieron una dura paliza. Sucedido esto, rápidamente se fueron, dejándonos en el medio del desierto.

Estábamos solos en medio de la nada, cansados, sin comida y sin agua. Eran alrededor de las 18 horas, por lo que el sol se estaba yendo. No había nada en kilómetros, ni al norte o al sur, ni al este o al oeste, nadie quien nos socorriese, todo lo que había a nuestro alrededor eran piedras, polvo, tierra y pasto seco. No sabíamos dónde estábamos, ni a dónde ir. 

Debatimos hacia dónde ir, pero todos estábamos desorientados, en esto salió Juan y trato de convencernos que lo siguiéramos. Dijo que viviríamos si lo escogíamos como líder/guía. Aunque muchos dudaban, él empezó a decir que se había criado en el campo, que él podía guiarnos a través de la posición del sol y que podría encontrar agua. Muchos seguían dudando de él; al ver esto, les reprochó todo lo que había hecho por ellos, diciendo que él era el más apto para este trabajo y así muchos aceptaron a este nuevo líder para cruzar el inmenso desierto.

Caminamos solo de día siguiendo al sol, muchos esperando la muerte, parecía que no avanzábamos a pesar de caminar y caminar sin parar. Realmente ya no podía más, estaba cansado de luchar, empecé a despedirme de la vida y reprocharme todas mis malas decisiones, realmente lo hice todo mal, absolutamente todo. Perdí mi tiempo en cosas absurdas, debí esforzarme en mis estudios, no nací con ningún don ni habilidad, pero eso no debió ser excusa para no esforzarme por conseguir un poco de conocimiento. Dicen que la disciplina le gana al talento. Busqué una salida fácil y eso me condenó; soy muy joven, tenía suficiente tiempo para desarrollarme como un profesional, pero aquí estoy, a punto de morir en el desierto. Todo por mi falta de interés de buscar nuevos conocimientos, de lograr metas y conformarme con tan poco. 

Pronto dejaré de sufrir y el mundo seguirá girando sin mí, me prometo a mí mismo que en otra vida seré alguien de bien, me esforzaré por conseguir más, no me conformaré con lo que la vida me quiera dar, buscaré lo mejor. 

Cuando ya estaba por desmayarme, Juan gritó emocionado – ¡Miren, allá hay una casa! Sus palabras nos devolvieron la esperanza. Corrimos con todas nuestras fuerzas hasta acercarnos lo máximo posible a esa casa. De repente salió un perro corriendo y ladrando, venía a atacarnos; hasta que vio a Juan, cuando lo vio, se calmó. Fue muy raro. 

No le di mucha importancia porque al instante salió un anciano de esa casa. Él, apenas nos vio nos hizo pasar al interior, donde nos sirvió agua. Compartimos con él lo que nos había pasado, sentí que todas sus reacciones al oírnos fueron muy falsas. Me puse a ver con cuidado su casa y tenía muchísima comida para alguien que vive solo. ¿Y por qué tenía algunas ropas femeninas colgadas en la pared si vivía solo?  ¿Y por qué vivía solo en medio de este desierto? Intenté preguntarle todo esto, pero siempre evadía mis preguntas diciendo que estábamos muy cansados, que mejor descansáramos para recuperar fuerzas y luego seguir el camino. 

Parecía un sueño ser rescatado por alguien que vive en medio de la nada, así que no quise cuestionarme nada más; la vida me estaba dando una nueva oportunidad y esta vez la tomaría y no la soltaría. 

Me dormí plácidamente y al despertarme estaba inmovilizado, no tenía control sobre mi propio cuerpo, apenas podía mover mis ojos, miré a mis costados y todos mis compañeros del camión estaban igual, era una horrible pesadilla, no entendía nada. 

Cómo y por qué sucedía esto. Todos estábamos tirados en el piso inmóviles y con mucho miedo. En eso vi a Juan y al anciano de pie riendo y conversando de lo mucho que se harían ricos. ¿Pero ricos con qué? ¿Con nosotros?.. De repente tocan la puerta y entran los dos choferes, todos se saludan con carcajadas, miran al piso y dicen: 

-Trajiste toda la mercadería. No se te murió ninguno en el proceso, sabíamos que podíamos confiar en vos, Juan. Hay que finalizar lo que comenzamos.-  

Cuando me estaban por subir al camión Juan me dijo:

-Cada uno de tus órganos vale mucho, desde tus ojos hasta tus huesos, procuraré que no te  duela mucho, lamento no darte una muerte rápida compañero. 


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