Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Nada en un pozo", por Pala

 “Nada en un pozo” 

por Pala


“Hay tan poca gente con la que se habla y te llena, 

tan poca gente con la que hablás y te vacías

 y hay otra gente que no te llena ni te deja vaciarte

 y desgraciadamente son la mayoría.”

Ozelot

¿Cuántos no sentimos ese vacío, ese hueco, ese pozo? ¿O escuchamos de alguien que lo tuvo o sigue teniendo? Se dice que hay varias formas de afrontar esta situación y otras formas de cómo no hacerlo.

1ra situación

Una persona alegre, perseverante, con una imaginación y creatividad a destacar, desde siempre se vio como un artista que sea capaz de crear a partir de una perspectiva que otro no lo haya hecho, pero siempre se lo impidió una barrera emocional que tenía un hueco que no dejaba que fluyeran sus ideas.

Caminando en un prado en busca de inspiración, uno de esos días se encontró un hueco profundo; para ser más exactos un pozo. Lo observó, y en el fondo de su ser algo lo inquietaba ver ese pozo en cierta forma lo representaba. 

Un pozo profundo que entre más se intenta ver más oscuro se veía. Seguían los días y seguía yendo a los prados en busca de inspiración, pero lo inquietaba el pozo, no podía dejar de pensar en eso, seguían pasando los días y se sentía estancado, frustrado, enojado consigo mismo al no poder expresar lo que deseaba, hasta que se le ocurrió qué hacer. Con esa creatividad e imaginación con la que siempre contó, decidió hacer una estructura al pozo haciendo planos y diseños de todo tipo, dejándose llevar, teniendo ese momento de inspiración que tanto buscaba.

Después de haberlo terminado quedó un verdadero pozo y se dio cuenta de cómo aquello que lo inquietaba y que le impedía poder crear arte terminó siendo aquello que lo inspiró.

2da situación

Una persona tranquila, calmada, reflexiva siempre teniendo en la cabeza si la duda es lo correcto, si todo aquello que viene haciendo de verdad está bien o si está mal pensar que está mal pensar si está bien, o si cada persona va a su ritmo y lo que cada uno logró fue porque así lo quiso.

Diariamente se hace este tipo de preguntas, uno de los motivos de su inseguridad es su pregunta ¿venimos con un propósito o se lo damos nosotros?  Pero pese a todo ella está calmada gracias a la meditación y reflexión continua que hace en los prados.

Uno de esos días en lo prados donde medita se encontró un hueco, para ser más exacto, un pozo del cual nunca se había percatado. Se acercó y se sintió identificada con aquel pozo: un vacío profundo el cual se volvía más oscuro entre más lo veía y se preguntó: ¿Siempre estuvo el pozo ahí? ¿Tiene algún propósito ese pozo? Si es que no lo tiene, ¿ella tiene que buscar con qué llenarlo? Notó que con lo simple que era un agujero hondo le dio gran profundidad, cuestionando si más de lo que debería; así pasaron los días y cada vez más daba vueltas en su cabeza en el pozo y no entendía. Se preguntaba: ¿por qué le doy tanta importancia? ¿está bien o mal que piense tanto en ello? Si como ese pozo natural hay tantos otros ¿tiene que cambiar su naturalidad? ¿se nace con ello o se va formando y agrandando con el tiempo? ¿hay que aceptarlo y convivir con ello? O ¿hay que hacer todo lo posible por cambiar esa sensación de vacío? Si todos o la mayoría se siente así ¿es tan malo como parece? Demasiadas preguntas y pocas respuestas es lo que veía hasta que se dio cuenta de cómo siempre mezclaba de cierta forma todo con lo mismo. El cómo se sentía.

Seguían los días de reflexión y veía al pozo cada vez distinto o al menos dejó de pelear a contra corriente y se dejó llevar, aceptando el hecho de que, si está eso ahí fue o es por algo y más que luchar contra eso, tendría que aceptar y entenderlo de su razón de estar.

3era situación 

Una persona introvertida, insegura, nervioso, ansioso. Con ganas de salir adelante pero siempre quedándose algo paranoico que por malas experiencias le quedaron marcados en su vida diaria. Llevaba la constante idea de que el mundo estaba en su contra.

Él tenía un lugar en donde durante, aunque sea por un corto período de tiempo se sentía seguro. Un prado en el cual, aunque sea breve, se sentía en paz; su zona de confort si se quiere llamar así, seguía los días e iba a tal lugar hasta que un día observó de lejos y se encontró con un hueco con gran fondo. Al momento que lo observó de lejos sintió un gran temor que le recorrió el cuerpo; debido a esto se fue del prado.

Así pasaron los días y pensaba en ese agujero y en cómo sentía tan representado con ello, sentía que era parte de él en cierta forma, vacío con una profundidad tan oscura que entre más en el fondo se intenta ver, más solitario y borroso se detona todo.

Aquello macabro lo empezó a ver bello, donde sentía obscuridad creyó ver luz y fue al prado, fue con tal seguridad, seguridad que nunca había sentido tanto, que nunca había sentido, quería ser uno con el pozo, sentía que por fin alguien o más bien algo no lo hacía sentir solo. De lejos vio al pozo y tal era su confianza que lo veía como un simple agujero pequeño se fue acercando con el objetivo de ser uno con él.

Estando frente al agujero a un paso de ser parte de él, empezó a sentir miedo, angustia, quedó paralizado al ver cómo, entre más lo veía, más oscuro y profundo se hacía.

El temor era tal que no se podía mover y sentía que aquel agujero pequeño se empezaba a agrandar, no entendía por qué tenía esas emociones contrarias a lo que le había generado al principio y porque quería irse de inmediato de ahí. Si fue la seguridad que le hizo sentir lo que lo llevó hacia ahí. Temblando,intentando moverse, viendo cómo se ampliaba el agujero. Sin querer o queriendo se cayó hacia aquello que él sentía que lo representaba día a día y por instinto de supervivencia quiso agarrarse de donde pudiera gritando “¡quiero vivir!”.

 


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