Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Un comienzo de año sin consentimiento", por Praix

“Un comienzo de año sin consentimiento”

por Praix 


   El 1° de Enero a la madrugada, por desgracia, me tocó trabajar, ya que no había trabajado el 24 ni el 25 de diciembre. La comisaría estaba tranquila, todxs contando los minutos para irnos a nuestras casas a decirle “¡Feliz año nuevo!” a nuestras familias. Llegó una llamada a eso de las 7 de la mañana. Yo ya tenía más de diez tazas de café encima. Atiendo. Era una chica llorando desconsoladamente, diciendo que su amiga estaba sin vida. Me dio la dirección del lugar. Con una patrulla fuimos hasta allá con dos compañeros que recién empezaban su turno. Al llegar a la dirección, fuimos a una plaza, y vimos a muchos chicos y chicas de 17 años a 20 años haciendo una ronda. Nos acercamos y vimos que en el medio estaba el cuerpo sin vida. Le pedí a todxs que se muevan, pero que nadie se vaya, ya que había que escuchar sus coartadas. Con Karen y Flor, mis compañeras, examinamos el cuerpo: tenía marcas de forcejeos y muy colorada la parte de la boca y la nariz, lo cual era raro; pero más extraño era el lugar en el que estaba el cuerpo: estaba entre unos arbustos, un poco alejado de la plaza, en donde se suelen reunir lxs chicxs en las Fiestas. Mis compañeras se llevaron el cuerpo para hacerle más pruebas, y yo me quedé hablando con lxs adolescentes. Hablé con todas las personas presentes. Sólo fueron de ayuda algunos testimonios, ya que la mayoría tenía alcohol y otras sustancias en la sangre. Muchxs de ellxs dijeron que era posible que ella haya muerto de una sobredosis, ya que había estado consumiendo muchas sustancias con alcohol. Y aunque eso podía ser posible, todavía no estaba confirmado, ya que eso lo tenían que decir los análisis. Suponiendo que la causa de la muerte fueran las drogas, no entendía el por qué de las marcas de forcejeo. Hasta que hablé con la amiga de la víctima, la que había hecho la llamada. Pude entender bastante, aunque estaba llorando mucho. Pero su información era muy importante. Volví a la comisaría; sólo me faltaba confirmar algo. Al llegar, busco a Flor y a Karen. Las encuentro en el comedor tomándose un café cada una, ya que su turno recién empezaba y todavía se estaban despertando. Al terminar su desayuno, nos fuimos a hacerle otros análisis al cuerpo. Al llegar los resultados vimos que en su sangre había restos de sustancias, pero no los suficientes para causar una sobredosis en un cuerpo de años. Esa posible causa de muerte estaba descartada. Los golpes, rasguños y lo rojo de su cara todavía no tenían sentido, hasta que vimos un análisis en el que decía que se había encontrado semen en el cuerpo de la víctima. Ahora los forcejeos tenían más sentido. La amiga, entre llantos, nombró que Candela -la víctima- tenía un novio con el cual fue para esos arbustos. El caso estaba ya casi cerrado, ya que sabíamos que Candela murió asfixiada, lo que explicaba lo colorado de su boca y su nariz, ya que alguien había estado haciendo presión para que ella no lograra respirar. Sus moretones y rasguños a lo largo de su cuerpo, con el semen encontrado demuestran que anteriormente al asesinato hubo una violación; sólo faltaba saber a quién le pertenecía el semen, el que había dejado en el cuerpo de Candela mientras le practicaba relaciones sexuales sin consentimiento, mientras le tapaba la boca y la nariz para que no emitiera ningún ruido; pero se le fue la mano, y la terminó asfixiando. El dueño de estos espermatozoides tenía muchas pruebas en su contra: sólo había que revisar las cámaras de la plaza para poder identificarlo.

 

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