"El sueño de Rodrigo" por Ciro
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“El sueño de Rodrigo”
por Ciro
Rodrigo era un niño de 12 años vivía con sus padre y sus hermanas. Su hermana mayor se llamaba Victoria, y su hermanita menor Sofía.
Rodrigo tenía un sueño: invertir toda su plata en un juego; pero lo malo es que Rodrigo no tenía plata, entonces fue a decirle a sus padres si le podían dar plata. Su mamá le dijo “No y para qué querés gastar plata en un solo juego”. Rodrigo se fue enojado, porque su mamá no le dio plata. Entonces fue donde su papá y le dijo: “No, y para qué querés plata”. Rodrigo no le dijo por qué; se fue directo a su casa.
Rodrigo pensó, pensó, pensó, pensó, pensó qué podía hacer, hasta que un día decidió esperar a su cumpleaños que sabía que en ese momento le iban a dar mucha plata por el día de su cumpleaños. Y después de unos días comenzó la cuarentena por el coronavirus. Cuando ya era su cumpleaños de Rodrigo no le hicieron su cumpleaños por la culpa de la pandemia y tampoco no le dieron plata.
Y pensó, pensó, pensó, pensó. Tras días, cuando Rodrigo pensaba, un día su mamá le dio 500 pesos por el día de su cumpleaños, ya que cumplía 13 años. Su papá no le dio nada de nada mientras que a Victoria le dio 100 pesos y a Sofía 50 pesos y su tío le dio 500. Entonces Rodrigo contó toda la plata que le dieron y en total le dieron 1150 pesos y Rodrigo se puso muy feliz.
Y cuando Rodrigo ya tenía plata quiso invertir para su juego y se preguntó ¿cómo hago? No sabía cómo invertir la plata en el juego. Le preguntó a su amigo, ya que se invierte mucho dinero en el juego, y le dijo: “tenés que tener una tarjeta de crédito; yo tengo tarjeta de crédito porque ya soy grande” y Rodrigo pensó cómo podía tener tarjeta de crédito. Después supo que no podía tener tarjeta de crédito porque era un niño.
Fue donde su amigo a preguntarle si había otra manera de invertir. “Sí, hay otra manera; debes ir al repago, decirle cuántos diamantes querés y el señor te dice cuanto debes pagar” dijo su amigo. Entonces Rodrigo fue al repago con todo su dinero, pero el repago estaba cerrado por la cuarentena y fue de nuevo donde su amigo a decirle si no había otra manera y le dijo “No hay otra manera”.
Entonces pensó, pensó, pensó, y pensó hasta que tuvo una idea: le dijo a su mamá si le podía prestar su tarjeta de crédito. La mamá dijo “¿Para qué?” “Para invertir” -dijo Rodrigo- “Yo te doy toda mi plata yvoy a gastar la plata que te di en la tarjeta de crédito”. Su mamá le dejó.
El sueño de Rodrigo se cumplió, porque ya tenía los diamantes en el juego.
Hay algunos sueños que se cumplen; y hay otros sueños que no se cumplen que podemos hacer nosotros.
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