Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Caso sin resolver", por Jhaxmin

 “Caso sin resolver”

por Jhaxmin


      Lo recuerdo muy bien. Ese día fue el peor de mi vida, ¿quién se iba a imaginar lo que pasaría? Había varias personas, entre ellos estaban los cómplices de los delincuentes. Nadie lo notó, ni el guardia de seguridad, pero era obvio, ¿quién habría de imaginarse que ese día iba a ser uno de los más importantes? Fue un robo millonario $500.000.000 dólares y $190.000.000.000 de pesos. 

      Recuerdo que una señora se fue para el baño unos minutos antes; ella se salvó, pero los demás no tuvieron la misma suerte. Los ladrones empezaron a amenazarnos a todos, la policía llegó unos 15 o 20 minutos después, todos éramos rehenes. Amenazaron a la policía: si uno de los policías se acercaba, disparaban a cualquiera de nosotros. Al principio recuerdo que los policías no hicieron caso, se acercaron tres oficiales lo cual significó que los ladrones dispararon tres veces y a tres personas. Una de ellas estaba a mi lado.

     Al final los ladrones se escaparon. Claro que los policías fueron tras ellos, pero no los atraparon; en total murieron 15 personas. Por suerte a mí no me dispararon, claro que los policías me llevaron a dar mi declaración; dije todo lo que sabía, pero hubo un detalle que me olvidé de contarles a los policías, debió ser por los nervios de seguro.

     Cuando llegué a mi casa me acordé que había visto a uno de los policías acercarse por la puerta de atrás, y que ayudó a escapar a los ladrones. Ahora que recuerdo bien ese policía fue el mismo que me interrogó. ¡Debo ir ahora mismo a la policía! Soy una tonta ¿cómo pude olvidarme de algo tan importante? Voy a llamar a mi hija.

-Hola hija, ¿cómo estás?

-Hola ma, estoy bien ¿Qué pasó? ¿Por qué me llamaste?

-Hija, me olvide de decir algo a la policía, algo muy importante.

- ¿Qué cosa? ¿Qué te olvidaste de decirles? Tengo mucha curiosidad.

-Me acabo de acordar que uno de los policías es un cómplice de los ladrones 

- ¡¿Qué?! ¿Estás segura? Tal vez te confundiste. 

-No, hija. Estoy segura, es el mismo policía que me interrogó.

-Pero madre, ¡Cómo pudiste olvidar algo como eso! ¿Dónde estás ahora?

-Estoy a unas cuantas cuadras de la comisaría. Esperá hija, estoy viendo al policía que me interrogó. No me hables, no quiero parecer sospechosa. Se está acercando hacia mi…

       La hija deja de hablar y escucha la conversación entre la madre y el oficial.

-Hola, señora. ¿Se acuerda de mí? Soy el policía que la interrogó.

-Hola, oficial. Sí me acuerdo de usted.

- ¿Adónde va y por qué camina tan rápido?

-Perdone, oficial, tengo que hacer algo muy importante.

-Está bien señor, vaya tranquila.

    Segundos después se escuchan los pasos de la señora caminando y un disparo. La hija grita desesperada y dice:

-Madre, ¿estás bien? ¿Qué fue ese disparo? ¡Madre, responde!

-Hija, llama a la policía y diles todo lo que te conté. El oficial me disparó. Chau hija, cuídate.

-No, madre, no cuelgues. Llamaré a la policía, pero no cuelgues.

     Segundos después la madre cuelga, la hija desesperada llama a la policía y cuenta todo lo que pasó. En la policía escuchan atentamente todo, van a buscar a la madre de la chica, pero no la encuentran, y tampoco encuentran al policía que le disparó. Era algo evidente: él la secuestró, quién sabe, tal vez hasta la pudo matar y fue a enterrar su cuerpo.

   De inmediato se ordenó que hicieran la búsqueda. Por todos lados buscaron, pero no encontraron nada. El oficial al mando no se rindió fácilmente; rastrearon el teléfono de la señora, y descubrieron que estaba ubicado en un bosque, pero fueron hasta ahí y encontraron solamente su teléfono. Siguieron buscando y encontraron el cadáver y junto a él una carta que decía:

“Sin duda este fue uno de los mejores robos que he hecho y matar a esta mujer fue algo sencillo. Buena suerte para encontrarme. Les diré cómo maté a esta mujer: fue solo un disparo y se murió algo muy fácil; lástima que no esté en el laboratorio para hacer la autopsia de la muerte.”

     Esto dejó claro quién fue el asesino, uno de los del laboratorio, pero ¿cómo pudo ser él, si la señora dijo que uno de los policías fue un cómplice? Algo muy raro, la verdad.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Dolores Lavalle de Lavalle" por Anónimo

Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

"Enzo y la estrella fugaz" categoría: Fueguitos