Mateo y el misterio del cuadro
por Virulent Zeus
Esta es la historia de un chico llamado Mateo quien vive una experiencia traumática en la escuela “Dolores Lavalle”.
Era un día como cualquier otro; los chicos entraban a la escuela como lo hacen normalmente. Mateo no asistió a clases por quedarse dormido. Ese día en la escuela avisaron que al día siguiente no iba a haber clases por paro.
Al día siguiente, Mateo se levantó de su cama y se preparó para ir a la escuela; resulta que sus compañeros se habían olvidado de avisarle, así que él salió de su casa y se dirigió a la escuela.
Una vez en la escuela se percató de que no había nadie; como supuso que ya habían entrado, se dirigió hacia la puerta esperando que apareciera el portero para abrirla. Pasados diez minutos, como se cansó de esperar, Mateo intentó abrir la puerta; cuando giró la manija, la puerta se abrió. Pensó que no la habrían cerrado bien, entró y se dirigió a su aula.
Llegó a su aula y no había nadie, en ninguna otra aula había alguien; entonces se dio cuenta de que estaba solo. Mateo aprovechó que tenía la escuela para él solo y empezó a sembrar el caos: tiró las mesas y acomodó las sillas para formar un fuerte; tiró los tachos de basura y algunas cosas más.
Después de un rato se aburrió y se dirigió hacia la puerta. Una vez en la misma intentó abrirla, pero la puerta no cedía. Sabiendo que estaba encerrado en la escuela se asustó, pensando que cuando llegasen los profesores y descubrieran el desastre que había hecho lo iban a expulsar.
Mateo había entrado en desesperación cuando escuchó un ruido extraño. Giró hacia atrás y se percató de que en el cuadro de Dolores Lavalle faltaba la figura de Dolores, como si se hubiese salido. Asustado y confundido, se dirigió hacia el pasillo de las aulas. En la mitad del pasillo escuchó otra vez el mismo ruido extraño; se dio vuelta para ver qué era y vio algo parado en el final del pasillo, una persona parada ahí. Estaba deformada y tenía grandes uñas y dientes. Era Dolores.
Mateo, muy asustado, empezó a correr hacia el patio de la escuela mientras la figura lo perseguía. Se subió rápidamente a la reja del patio y empezó a treparla; la figura llegó a la reja y empezó a golpearla. Mateo llegó hasta arriba y saltó la reja, abandonando así la escuela.
Mateo le contó a todos los que había pasado, pero a todos les pareció una mentira. Al día siguiente, Mateo quiso que todos vieran el cuadro de Dolores para que le creyeran; pero una vez ahí, todo había vuelto a la normalidad.
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