21st Century Schizoid Man
por Lucio Skaner
Capítulo 1: Hablo Con El Viento
Soy un chico esquizofrénico que a su vez tiene pesadillas con una entidad, la cual apodé como el Rey Carmesí. Siempre que lo veo, que lo siento, de alguna manera me persigue. Siempre en el momento en el que voy al colegio de Dolores Lavalle de la Lavalle, siento que esa entidad me habla, siento que me persigue en cada clase, como si a cada rato tratara de controlarme o poseerme, por eso me considero un hombre esquizofrénico. Por escuchar siempre voces en clases, me cuesta prestar atención, me cuesta poder aprobar las materias al no escuchar bien lo que dice mis profesores o mis compañeros. Trato de disimularlo pero no se cuánto pueda aguantar, cada vez es peor cada vez más siento que me encierra en un círculo sin fin de locura, me cuesta concentrarme en mis materias y tarde o temprano me regañarán en mi casa.
Siento la presencia extraña en cada clase. A veces la escucho más fuerte, a veces más bajo, dependiendo en donde estoy, si estoy en clases de gimnasia no lo escucho mucho pero cuando estoy cerca de la salida siento que mis oídos van a sangrar del sonido tan fuerte que hace presencia su voz en mí, como si estuviera con auriculares a todo volumen, pero distorsionado a tal punto de que duela la cabeza, trato de ignorarlo lo máximo posibles, y otras veces estando en recreos yo solo me pongo hablar con la entidad. A veces la gente del colegio me mira raro, preguntándose porque hablo con el viento, porque a veces tengo los parpados como si no hubiera dormido, porque a veces hablo a la nada y lucho contra el aire, nadie de acá entiende mi situación pero antes de que me tachen de loco, antes de ir al psicólogo, antes de que me manden a otro lado o llamen a mis padres tengo que resolver este asunto por mis manos, necesito ganarme la paz, necesito poder estar en la escuela normal como cualquier chico o chica, necesito liberarme de esta presión que siento, necesito poder escuchar a los demás sin que una voz amarga, grave y con distorsión me hable, cosas como que poco a poco me tendrá, que cuando me domine, dañara a mis amigos, a mis profesores, a mis familiares, haciéndose pasar por mí, usándome de mascara, usando mi cuerpo, pero ese realmente no seré yo, será el, será el Rey Carmesí, siento que él está cerca de la salida, siento cada vez más su presencia en mí, a veces digo cosas que no quiero, respondo cosas al revés sin darme cuenta, mis amigos me preguntan si me siento bien al igual que mis familiares, pero digo que sí cuando mi respuesta es realmente un no. Necesito ayuda, necesito escapar de él, que lo siento dentro de mí, necesito poder responder por cuenta propia, dejar de escuchar esa voz.
Por eso planeé escabullirme en el colegio en la madrugada, cuando no haya nadie, y luchar contra él, averiguar de dónde proviene esa voz que no me deja en paz, porque sé que viene de adentro del colegio, es donde más persigue mi mente, donde más siento que no soy yo realmente, donde ya parezco otra persona. Cuando sean las 3 de la madrugada subiré por la parte de atrás del buffet, escalando por arriba; sé que dejan las puertas abiertas estos días en la madrugada para que el colegio se ventile por tema de la humedad. Aprovecharé esta noche para acabar con esto de una vez por todas, pero tal vez sea mi fin, tal vez después de esta noche no sea yo, porque puede pasar que esta pelea, esta lucha no la gane; es como una vez que creí que podría capturar el arcoíris cuando era un niño inocente, ahora creo poder recuperarme a mí mismo, y ser quien era hace un tiempo atrás, después de esta noche nada será igual. Solo tiene dos caminos, dos finales: o vuelvo a ser quien solía ser, o seré ese chico trastornado sin poder comunicarse con nadie, daré todo de mí y luchare hasta que ni yo misma me reconozca.
Capítulo 2: Epitafio
3:00 AM, estaba fuera de las rejas, pensando en mí mismo, si vale la pena enfrentarse lo que me espera o simplemente dejarme consumir, dejarme llevar para que otra persona se encargue de mis acciones, de mi vida; pero sin dudarlo, sin pensarlo, escalé casi enganchándome un botón de mi campera en las rejas, pude pasar sencillamente. La noche estaba húmeda y sentí que una mala compañía estaba conmigo; como si algo estuviera cerca de mi observándome desde el patio, mientras alrededor del colegio está lleno de humedad, como si fuera humo en el agua. Mientras caminaba por el patio hasta llegar a la puerta que da para ir al pasillo, empezaba a escuchar susurros, empezaba a sentir escalofríos como si fuera un templario entrando al templo del rey a quien decepcioné. Sentía miedo y temor pero no podía más aguantar esa inseguridad de mí mismo, sabía que mis padres me pondrían mandar algún loquero, si no volvía antes de que despierten. No sé qué pensaran, pero espero poder explicarles todo sin quedar como un loco, o simplemente decir que me escapé con un amigo, eso era algo secundario que ahora mismo no importa pero es lo que pensaba para mantenerme tranquilo, mientras sentía mi sangre carmesí. Recorriendo el pasillo, escuchaba más y más esa voz fuerte y ronca, busqué en los cursos de abajo, sintiendo cada uno como una cámara de reflexión mientras yo era un espía, el colegio de noche da miedo, sientes como si alguien más está dentro como si alguien te espera al otro lado, que debes estar dándote la vuelta si no quieres una sorpresa.
Una vez terminados todos los cursos de abajo la voz del Rey Carmesí me habló, pero esta vez más fuerte “Ríndete, acepta esto como un regalo, deja que haga de ti, alguien recordado por toda la vida como un ser frio y sangriento, sé que en tu pasado has deseado matar a personas, pero siempre te acobardaste, es hora de salga ese tu inferior”. Entre más escalones subía, más fuerte me lo decía, lo sentía como una Noche más de pesadilla, como si una biblia negra estuviera escondida en algún lado, cada vez veía más rojo mi destino, como si mi vida sin estrella se encontraría, pero insistí conmigo mismo, revisando los cursos cada vez se reía más de mí, el de mí, como si yo, siendo yo mismo no valiera como algo, como una persona, pero no me rendía, estaba yo solo, como un baile lento en la oscuridad, tratando de encontrarme día tras día, pero en ese momento solo quería que esos días lleguen a su fin. Revisando los cursos del ciclo superior me di cuenta que empezaba cada vez a llover más y más fuerte. Ya estaba goteando y lloviznando cuando venía pero no pensé que se largaría tanto, podía notar desde las ventanas una luna congelada. Una vez llegué al final del pasillo en la sala de preceptores, me sentí observado desde la cancha. Al estar todo oscuro, es como si estuviera cerca, pero no sé dónde es, como si no me pudiera dar cuenta por los auto rechazos que me doy a mí mismo. “Debo controlarme, debo seguir” pensé.
Fue en ese momento donde fui corriendo por el pasillo y el puente llegando al último curso, a la sala de profesores, y a la biblioteca, pero estaba frustrado, estresado, porque no había nada de nada y en ese momento Carmesí me habló de vuelta: “Será siendo hora de que vuelvas a casa con tus padres, antes de que empiecen a sospechar de que su hijo está loco. De todas maneras cuando yo controle tu cuerpo ya no habrá nadie que te diga que hacer, nadie que te diga las cosas como son, solo tus propias reglas, déjame entrar en ti, o te romperé a través del otro lado”.
Sólo quedaba un solo lugar donde revisar, tal vez la parte de adelante, pero ya sería más complicado de entrar, mientras tanto llovía, y me percaté de que el colegio se estaba inundando en el piso de abajo, por momentos sentí que podría morir pero aun así bajé decidido a buscar al Rey Carmesí de una vez por todas, lo sentía cerca, tanto que tenía miedo.
Capítulo 3: Niño de la Luna y En La Corte Del Rey Carmesí
Cuando bajé con el agua hasta las zapatillas, me sentía agotado y cansado, quería dormir de vuelta como lo hacía antes, despertar cada día alegre y motivarme para poder asistir a clases, no quería tener más pesadillas no quería tener más de que preocuparme de que algún día despierte sin ser yo, quería dormir una vez más como un bebe, como un niño en alguna luna descansando en paz y no pensar en nada más. A veces uno se da cuenta de que lo que tenía antes lo siente como algo mejor, la nostalgia siempre es como si fuera algo bueno, ya que nuestro cerebro tiende a hacer sentir que el pasado era mejor, como la música, el estilo de vida, tal vez la economía, pero es un ciclo sin fin, porque una vez pasado tales momentos en un futuro lo recuerdas como algo bueno como algo nostálgico, básicamente ahora mismo estamos viviendo un buen recuerdo.
Eso es lo que espero al recordar esto, cuando estaba en la parte principal donde solemos formar para entrar a los cursos, estaba el cuadro de Dolores Lavalle de Lavalle, fue en ese momento donde más sentía la voz de Carmesí cerca, su presencia, me hablaba cada vez más fuerte, como reprochándome por negarme a su personalidad, a su ser, con su resonancia, miré fijamente a los ojos del cuadro, sentía dolor de cabeza, con náuseas y con mareos, él estaba ahí, de alguna manera lo sentía, trataba de acercarme con todas las fuerzas que tenía, pero entre más lo hacía más me gritaba que me aleje, que lo acepte.
Fue cuando saqué una navaja que tenía guardada por seguridad. El Rey me dijo que si cortaba el cuadro. Iba a tener un gran escándalo: ¿qué le diría a todos que fui yo quien arruinó el cuadro más preciado de la escuela? En aquel momento sonaban gritos en mi cabeza, como si de una canción de coros con las personas vestidas de morado oscuro se tratara, pero en ese momento no podía más, quería sacármelo ya ese dolor, ese sufrimiento, todo lo que me había estado persiguiendo durante meses, ya quería acabar con él. Me daba igual si descubrieran que fui yo, de alguna manera tendría paz a cambio, fue entonces cuando me levanté y salté hacia el cuadro, salpicando agua por todos lados, cortándolo en el medio, provocando así: La Corte Del Rey Carmesí.
Su voz poco a poco se apagaba, su voz poco a poco se desvanecía, y poco a poco sentía que volvía a ser el mismo chico de antes. Sentía como a su vez mi respiración y mi aliento era puros, era paz, sentía un gran alivio. El cuadro cayó al agua. Por miedo de que se arruine, aproveché para dejarlo algo acomodado, en alguna posición en que la gente pueda creer que se había cortado por alguna caída fuerte; tal vez la gente no se la crea, tal vez investiguen, pero debo decir que la suerte estuvo de mi lado. No sé porque razón Carmesí se ocultaba tras ese cuadro, o por qué su presencia venía de ese cuadro; simplemente esa es una explicación que tal vez en días futuros, cuando ya sea adulto busque una respuesta, ahora solo quedaba huir de allí y volver antes de que la luz del día aparezca.
Llegué mojado a mi casa, tiré las cosas y preparé lo del colegio. Faltaba una hora para que mi alarma suene, decidí tomarlo como una siesta para ir con algo de energía. Cuando me acosté pensé en todo lo sucedido, y dormí, dormí como un bebe, volví a ser ese niño de la luna que solía ser, simplemente me sentía como si renaciera una vez más. Con esto me puse a pensar que cada persona debe tener una lucha interior consigo misma, pero si uno es lo suficiente fuerte y capaz de luchar, lograra deshacerse de esas inseguridades que uno tiene, ojalá que aquellas personas, ganen sus luchas como con suerte logre yo hoy, cada vez que miro alguien me pregunto si tendrá una pelea consigo mismo; pero no deben temer, al final de todo, nos tenemos a nosotros mismos y eso es lo que nos hace fuertes, solo queda tener dulces sueños y descansar; buenas noches, Carmesí.
BUERNARDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
ResponderBorrar