Ganadorxs del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro"

 El viernes 1/12, en el acto de fin de curso se entregaron los premios del VIII Concurso Literario "Roberto Santoro" de la ET N°7. Este año el concurso fue especial, ya que por primera vez implementamos la modalidad presencial con consigna. Lxs participantes tuvieron que optar entre tres comienzos diferentes con sus respectivos finales, y escribir un cuento con ellos. Tras la deliberación del jurado, integrado por lxs profesorxs María Florencia Branda, Daniel Rubinetti, María Cristina López, Karen Torres, María Cristina Nupieri y Alejandro Blas, fueron premiadas las siguientes obras:      En la categoría "Fueguitos" (estudiantes de 1° a 3° año), el primer premio fue para " La nota entre la hija y la madre " escrito por Estrella Rojas, de 3°4° TM. La mención especial fue para  "No todo es rutinario” , el relato de Noemí Roldán, de 1°3° TT.     En categoría "Fuegos" (estudiantes de 4° a 6° año), el primer premio se lo llevó " El adiós ...

"Las palabras que nunca dije" Categoría: Fuegos


Las palabras que nunca dije

Ya estaba comenzando segundo, las amistades que había logrado conseguir no eran las mejores pero conseguir mi propio grupo de amigos era algo muy importante para mí. Mis mejores amigos  resaltaban entre los demás uno se llamaba Julián, un chico despreocupado, siempre a la moda y muy amigable, él era el galán del grupo; el otro se llamaba Pablo o Pablito para los amigos: era un enano regordete que se prendía a todo, siempre con una sonrisa de boludo  y con una actitud y chistes que siempre te hacían reír. Esos dos eran mis mejores amigos. Me gustaba creer que yo era el inteligente.
En el primer día todo fue normal, éramos el grupo y yo divirtiéndonos y a los demás compañeros no les presté ni la menor atención. Pasado el primer trimestre empecé a notar cada vez más a los demás compañeros, en especial  a alguien que llamó en particular mi atención. Era una chica que logró superarme en mi promedio y para alguien como yo, que me consideraba como el más inteligente, fue un golpe duro a la poca autoestima que tenía. Para mí esa chica de pelo negro se trasformó en una especie de rival de la noche a la mañana. Mientras veía a esta chica durante las clases para descubrir el por qué me había logrado superar, o qué era lo que la hacia mejor en lo único en lo que me consideraba bueno, empecé a notar cada vez  más sus expresiones que antes, ante mis ojos, no eran nada más que una cara seria . Si me pongo pensar en eso creo que a partir de acá me empezó a gustar. Sus expresiones eran leves y muy poca veces sonreía; su cara de preocupación cuando no entendía algo, cómo miraba al techo con unos ojos que parecían buscar la respuesta, su leve sonrisa cuando lograba entender lo que antes le parecía difícil, la cara de satisfacción cuando algo le salía bien y por último su cara seria y concentrada. Desde que entendí cómo se comportaba, dejó de ser una investigación de por qué me superaba, sino que todo cambió para convertirse en la misión de poder. Ella era una  persona solitaria y no mostraba mucho sus gustos, lo único que hacia era leer y los libros no son mi fuerte. Pensé en ayudarle en lo que para ella era difícil de comprender de las materias, pero era inútil, no  tenía problemas en ninguna materia. Luego pensé en escribirle lo que sentía  en una carta como en las películas, pero mi temor a ser rechazado me supero y la carta quedó en una caja.
Pasamos a tercero, en esa época ya todo había cambiado, fuimos separados  en dos diferentes cursos, estoy seguro que fui el único de los dos en notarlo. Pensé que tal vez si yo mejoraba como persona ella por lo menos me notaría y así podría hablarle. Mi idea de mejor persona era la más ambigua que existía y entonces empecé a entrenar para mejorar mi cuerpo, empecé a estudiar para ser más listo pero nada funcionó. Cuando me di cuenta ya había cambiado pero no lo suficiente. Al mismo tiempo mis amigos también cambiaron, cada uno de nosotros se fue separando con el tiempo. Pero lo que yo sentía por esa chica fue lo único que no cambió.  Las amistades perdidas y las nuevas conseguidas fueron recuerdos que me empezaban a causar temor de perder todo lo que tenia.
Ya pasaron dos años y ambos llegamos a cuarto, pero la carta sigue ahí y el hablar con ella al pasar los años no lo hace mas fácil que cuando empezó todo. Hace dos semanas decidí dejar de tener miedo y entregar mi carta, pero ya no expresa lo que siento, ya que ahora mis sentimientos son más fuertes , así que empecé a reescribir la carta de un modo que aunque me rechazara le deje algo para que me recuerde. El concurso de cuentos que se organiza cada año me dio la idea de cómo entregar mi carta, y con el pasar de los días ésta dejó de ser una carta y se trasformó en un cuento de amor,  al que podré leer al ganar el concurso  y así expresar lo que sentí por durante  dos años y más que nada expresárselo a ella.
En ese momento, me pararé  frente a todos y por ese breve momento tendré su atención, empezaré a leer cada palabra de esta carta disfrazada de cuento. La mayoría me verá con ojos sin interés mientras en cada letra mencionada expreso la historia de lo que sentí por dos años y al decir las palabras tan simples como un "te quiero", mis ojos verán directamente los de ella y así sabré que esta carta cumplió su objetivo; aunque no tenga respuesta, yo sabré en ese momento que por lo menos logré expresar esto.

Categoría: Fuegos
Autor: Anónimo


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