El salvador del tiempo
Introducción
No hace mucho decidí mudarme a una zona
tranquila. Odio los ruidos de las ciudades (los autos, los tráficos, el barullo
de las personas hablando por los teléfonos) y todo el olor que hay (con los
humos de los autos, los olores de los puestos de comida rápida); todo odio de
la ciudad. Encontré una zona en donde era todo muy silencioso, lejos por mucho
de toda ciudad, era muy tranquilo y me dije “Este es el lugar”.
Al
llegar a mi nueva casa todo parecía normal a simple vista: la casa, el jardín,
el patio, los vecinos. Estos me daban la bienvenida con algunas masitas o
budines, me hablaban de cosas sobre la historia del pueblo, sobre sus vidas,
etc.; eran amigables y sociables. Todo era normal en mi nueva casa, estaba
moviendo muebles, desempacando todo de las cajas y colocando algunos
accesorios, hasta que se escuchó que la puerta sonaba. En ese momento me
paralicé porque mis instintos me decían que no debería abrirla, pero ¿qué
riesgo podía haber? Así que me acerqué y vi por la mirilla: no había nadie.
Destrabé la puerta y salí para ver quién era o si había alguien alrededor, pero
lo único que había era una pequeña caja que estaba en el tapete de la entrada.
Un extraño objeto
Agarré la caja y noté que para su tamaño
pesaba un poco. Vi que mi vecino estaba afuera podando un arbolito, entonces me
acerqué y le pregunté si había visto a alguien en la puerta de mi casa. Me
respondió que no había nadie pero que él había sentido algo raro hace un rato,
como un tipo de sensación extraña, lo cual me quede pensando.
Después me fui a mi casa, agarré la caja y vi
que tenía un papel en blanco y en una letra más pequeña decía “Nuevo
destinatario”. Con inseguridad y temor me armé de valor y abrí la caja. Dentro
de ella había un reloj raro que no tenía hora, era plateado con cuatro botones,
pero cuando los apretaba no pasaba nada. Me fijé en la parte de atrás. No tenía
tapa y estaba grabada; decía: "audentes fortuna iuvat": Lo busqué
y significaba: "la fortuna ayuda a quienes se atreven a intentarlo".
De la nada, el reloj empezó a funcionar y no mostraba la hora sino que mostraba
algo parecido a una fecha.
Me coloqué el reloj y me marcó una fecha
aleatoria, el 1/05/1967, entonces apreté el cuarto botón y de la nada empecé a
volar. Comencé a notar como todo empezaba a ponerse nuevo, como si viajara en
el tiempo. Vi como empezaban a desaparecer los edificios nuevos, cómo aparecían
autos viejos, modas viejas y casas antiguas empezaban a surgir; en medio de
todo eso ví noticias sobre algo que no comprendía.
De repente aparecí en una cama, recién
amanecía. Me levanté corriendo y me asomé a la ventana. Ví que no estaba en la
misma época en la que estaba antes y me di cuenta que había viajado en el
tiempo, que el reloj era una máquina del tiempo.
Un comienzo sin fin
Salí hacia afuera y vi el diario. Miré la
fecha y decía lunes 1 de mayo de 1967.
Asustado, tratando de aceptar la realidad, salí para conocer el pueblo y
me asombré tanto al ver como las mujeres iban vestidas con esas ropas y cortes
tan raros que se me salió una carcajada. Ellas me escucharon y empezaron a
decir cosas sobre por qué yo estaba allí, en un pueblo donde nadie me conocía y
me miraban como si yo fuera a hacer algo sospechoso, porque mis ropas eran
desconocidas para ellas. A lo cual les pedí perdón y salí corriendo a una
tienda de ropa para no generar sospechas en las personas.
Me
compré una camisa floreada y unos pantalones campana de color rojo y un traje,
pasé por un kiosko y compré algo para cenar. Al terminar de comer me acosté e
intente acordarme de esas noticias que había visto, pero no pude. Me dormí y
soñé que estaba en la calle al atardecer. Ví una chica caminando y me acordé de
ella, la recordé por la imagen en la noticia. La empecé a seguir hasta que
llegó a una tienda. Ella entró y yo la mire de afuera. En ese momento alguien
la agarra de la boca y la mete atrás de la tienda.
Después de eso me desperté bruscamente y
empecé a anotar todo lo que había soñado. Salí y me puse a buscar la tienda
pero como no sabía qué tipo de tienda era ni en qué lugar quedaba me desanimé
un poco. En medio del pueblo había dos personas hablando de una señora que
podía recordar los sueños, una pitonisa. Entonces me acerqué a ellos y les dije
amablemente si me podrían decir dónde estaba esa señora. Uno de ellos me dijo
que su casa quedaba a cinco cuadras de
ahí. Les agradecí y me fui a un paso medio rápido.
Al llegar al lugar una señora de 30 años más o
menos me dijo: “¿Qué hacés en esta era?” A lo cual yo le respondí: “¿Cómo sabés
eso?” Entonces me di cuenta de que ella era la persona que estaba buscando. Nos
presentamos. Ella me dijo que se llamaba Juana, que era profesional en lo que
hacía. Me dijo que ella había conocido a otra persona que también era de otra
época, que decía que era del 2014. Juana me dijo que me había reconocido por el
aparato en la muñeca (el reloj). Me contó que la otra persona –un hombre-
también tenía algo así. Además me dijo que él también le había pedido ayuda a
ella para descifrar un sueño, que se trataba de un asesinato de un joven. Le
pregunté cuando había sido eso y ella me respondió: “Fue hace cinco meses
aproximadamente”. Después me sentó frente a una bola de cristal y me dijo que
pusiera las manos en la bola y cerrara los ojos pensando el sueño. De la nada,
la bola empezó a brillar y aparecer lo
que había soñado, en ella se veía como la voy siguiendo y entonces logré ver el
nombre del local (era un bazar medio renovado) y en qué lugar estaba: quedaba
en otro pueblo, a unos 300 km.
Después, ella me dijo que el reloj, según lo
que le había dicho el otro hombre te llevaba a lugares en donde habían ocurrido
asesinatos sin resolver, pero también me dijo algo de una leyenda que hablaba
sobre un ser que persigue a los que viajan en el tiempo. Eso me asustó y le
pregunté por qué o quién era, a lo cual ella me dijo que era algo creado por
una paradoja que había ocurrido con otra persona, que tenía unos ojos blancos
como si no tuviese alma, era alto, y parecía como si tuviera pixeleado en un
brazo y en el medio del pecho. Entonces le agradecí a la chica por la
información y me fui a mi casa para agarrar lo necesario para ir.
Empecé a caminar. Calculé que al otro día a la
tarde llegaba al pueblo. A las once de la noche encontré un hotel en medio de
la nada y por lo cansado que estaba decidí quedarme la noche. No estaba
planeado quedarme en un lugar, mi idea era llegar rápido para solucionar el
crimen de una vez. Me dormí y soñé otra vez con el asesinato. Noté a alguien casi similar al ser que
mencionó la chica, también pude recordar el nombre de la chica, se llamaba
Rosa.
Me levanté a las 10:25, agarré todo rápido y
sin poder pagarle a los dueños salí corriendo hacía el lugar, de todas forma mi
plata no era de esa época así que no servía. Después de un rato empecé a
caminar porque estaba cansado. Enfrente mío había un grupo de personas haciendo
camping. Les pregunté si podía acompañarlos ya que era nuevo en el lugar y no
conocía ningún lugar ni a ninguna persona, entonces uno de ellos me dijo que
sí. Comí, bebí y jugué con ellos a unos juegos raros de su época, entonces vi
en el cielo una mancha verde flúor que pasó de un lado hacia el otro lado a una
gran velocidad. Les pregunté si habían visto eso, pero me dijeron que no vieron
nada arriba. Entonces, un poco asustado me despedí de ellos y volví a correr
hacia el pueblo ya que había recuperado energía.
Llegué al pueblo a la noche tipo 11:30 y fui a buscar un hotel donde me relajé y me
dormí de golpe. Volví a soñar con el asesinato, pero esta vez ví que la luz
verde flúor rodeaba la tienda como si tuviera algo relacionado con el
asesinato. Me desperté de golpe a las
7:15, desayuné, me arreglé bien, salí y empecé a buscar ese callejón en donde
siempre aparecía en el sueño. Llegué al local y vi que había un cartel que
decía: "Está cerrado, vuelvo en una hora". Ví la hora y eran las
13:45. Fui a comprar algo en una tienda cercana y conversé con el dueño sobre a
qué hora salían los chicos y si conocía al dueño del bazar que estaba en la
esquina. Me dijo que los chicos salísn a las 15:30 y que al dueño del bazar
mucho no lo conocía, que le generaba desconfianza.
Me quedé una hora y salí a buscar a la chica,
esperándola en la puerta de la escuela. Al escuchar la campana se empezó a
escuchar cómo salían los chicos de la escuela y de fondo la ví que seguía
derecho hacía el bazar. Troté un poco para alcanzarla, cuando lo hice le agarré
el hombro y le dije que no fuera hacía el bazar. Ella me contestó que tenía que
comprarle algo a su mamá por su cumple, le dije que el hombre era peligroso y
ella me respondió: “¿Qué tiene de peligroso el señor?” Yo le respondí: “Porque
el dueño te va a matar”. Al decirle eso la chica se asustó y corrió gritando
que me alejara de ella.Al ver alrededor que todas las personas me miraban me alejé. Tomé un atajo por el
callejón y la vi como en el sueño. Antes de llegar al bazar vi que la luz verde
que estaba en el cielo bajaba al bazar, pero al parecer ella no lo vio porque
sigue avanzando.
Al llegar ella entró y apareció el dueño.
Mirándolo a los ojos ya se notaba que ya la iba a secuestrar entonces yo entré
rápido y Rosa me miró y empezó a gritar que la deje sola. En eso vi que el
dueño empezaba a acercarse a ella despacio y entonces ví cómo le crecían
colmillos y cómo se deformaba y crecía. La chica, asustada, se desmayó, y yo me
acosté en el piso. Empecé a gatear hacia la puerta, pero el monstruo me agarró
de la espalda y me revoleó hasta el otro lado de la tienda. Entonces encontré
un sable e intenté atacarlo de frente, pero esquivó todos mis ataques. Al fin
logré cortarle la pierna y el sable empezó a desintegrarse, al parecer su
sangre era ácida, la tiré y agarré un cuchillo viejo e intenté volver a
atacarlo, pero él desapareció hacía el cielo. Agarré a la chica y le pregunté
si estaba bien. Ella me respondió que sí y entonces la llevé a su casa.
Al despedirme de ella el reloj se prendió otra
vez, pero ahora marcaba una fecha del futuro. Entonces agarré mis cosas y
empecé a prepararme para mi próxima aventura, porque sabía que el monstruo
tenía algo que ver sobre los homicidios y que otra vez nos volveríamos a
encontrar.
Categoría: Fuegos
Autor: Anónimo
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